
Serían demasiadas las excusas que podría inventar para perdonar los errores que he cometido, pero el hecho es que no quiero porque no me importa excusarme frente a nadie. Mis errores son míos, mi sangre, mi cuerpo y mi ser, mis errores soy yo, yo en mis sueños perdidos, yo en mis amores sepultados, yo en mis vicios y mis tantas manías de obsesión compulsiva, yo...

Está muy bien; lamentarte sería arrepentirte de tus errores, y no vale arrepentirse, los errores son incluso aún mejores que el éxito; con ello no quiero decir que vivamos en un mundo equivocado; sin embargo, no dejo de pensar en que por los errores quizás existimos...
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